jueves, 3 de marzo de 2011

Indiferencia

La indiferencia puede llegar a ser un arma mortal, puede ser aplicable a cualquier persona y el principio es el mismo en cada caso. La victima se desentiende del victimario, sin saber nada, cuestionándose todo, cae en la red mortal del sin sentido. Solo unos pocos pueden salvarse, aquellos que son fríos, aquellos que tienen aquella misma arma a su favor, los indiferentes. 


Las personas en general buscan un todo, ser partes de todo lo que nos rodea, y al verse imposibilitados de ser parte de su objetivo, caen rendidos en la depresión, en una pena que sigilosamente acaba con el ser. La nada en cambio no tiene nada que perder, por esto mismo resulta ser el mejor escudo, un escudo que sin embargo no tiene nada por lo que luchar, nada que proteger, solo coexistir consigo mismo. Entonces, esta arma de doble filo llamada indiferencia ¿vale la pena?. Hay que buscar en el interior, y preguntarse, ¿debemos luchar por algo?, ¿buscamos algo en la vida?... sin estas preguntas no se puede pasar al siguiente nivel, buscar el todo en el presente, pues a fin de cuentas ni el pasado ni el futuro importan.
La indiferencia debe ser vista en el pasado, y en el futuro, debemos ser felices con lo único que tenemos... "este momento", y si algo nos es indiferente no debemos protegernos usando la misma arma, debemos simplemente aceptar la indiferencia... algo completamente distinto al principio básico de ella... la negación.


Corrigiendo entonces mis palabras, los pocos que se salvan en verdad son aquellos que aceptan, son los que finalmente alcanzan la plenitud, el "todo" que realmente existe.